Pablo Sierra

Nací en Zaragoza en 1987. Los cálculos os los dejo a vosotros. 

Estudié la carrera de Derecho en la Universidad de Zaragoza pero empecé a trabajar muy pronto de todo lo que se puede trabajar: camarero, mozo de almacén y hasta de auxiliar de caja en una entidad financiera. Aunque en realidad, siempre quise ser escritor, vender mis propios libros y con suerte, dedicarme a la formación.

Justo en mi último año de carrera comencé a trabajar en una multinacional deportiva que me llevó primero a vivir a Shanghai y después a Barcelona. Allí pasé 7 maravillosos años y allí conocí también a mi pareja.

Juntos, decidimos volver a Zaragoza, donde actualmente trabajo como Ingeniero de Procesos en una multinacional logística.

Mis lugares

Zaragoza
El Pirineo Aragonés - Villanúa

Creo que no podría entender mi vida ni mi carácter sin la ciudad que me vio nacer y en cierta medida, forjó mi carácter: Zaragoza.

No sé si será el cierzo o su historia de conquistas y resistencia, pero todos los mañicos somos en cierta medida, testarudos aunque abiertos, duros aunque sensibles. 

Me encanta su historia, sus calles y su calidad de vida. Sus gentes, su río Ebro y su Pilarica. 

Mi casa familiar en Villanúa es la plena representación de mi infancia. De los veranos de tres meses y de las vacaciones de Navidad. De Semanas Santas y de fines de semana. De excursiones, pandilla de amigos y primeras experiencias.

El lugar donde cada siete días podía sentirme liberado de la ciudad, tenía plena libertad de movimientos. Mis amigos. Mis primeras novietas. Y hasta mis primeros cigarrillos. Villanúa. El pueblo. Mi Pirineo. Mi Collarada.

Barcelona
Aragón

Si Zaragoza fue mi casa y Villanúa la esencia de mi infancia, Barcelona es mi madurez.

Mi primera experiencia adulta con solo 23 años, buscando alquileres (y cómo pagarlos), conociendo, descubriendo, aprendiendo y viviendo. 

La ciudad más libre del mundo, donde puedes ser quien quieras, cuando quieras y como quieras.

 

Barcelona para mí significa descubrimiento. De mí mismo y sobre todo, de la vida. 

Me encanta Barcelona. Todo.

Cuánto aprendí en Barcelona...

Y es que no solo Zaragoza y el Pirineo oscense están dentro de mi vida. Todos mis antepasados son aragoneses: Magallón, Huesa del Común, Belchite...

Cientos de historias y lugares que sin saber cómo ni por qué, acaban inspirándome.

Begur

Esto es un secreto, pero el hotel Hanoi que se cita de soslayo en LQPLNDEV existe.

 

Y es el lugar de escapada favorito de mi pareja y mío.

Mis gatos

Si has leído alguno de mis escritos o me sigues en Instagram (@pablo_sierra_mots) sabrás que es difícil desligar mi vida y mis historias, de mis gatos.

Páris

Fue la primera en llegar a mi vida. Una compañera de trabajo se la encontró con solo 5 días de vida abandonada en una zona boscosa y la rescató.

 

No podía hacerse cargo de ella y me ofreció que la cuidara. Y hasta hoy... Es feral y asalvajada. Y mi única compañía durante casi dos años de mi vida.

Iko

Iko llegó el primer año que volvimos de Zaragoza. Idoia decidió que ya era hora de darle algo de compañía a Páris y decidimos adoptarlo. Había nacido en una camada cerca de la granja de una amiga.

 

Es tierno y cariñoso. Y torpón y despistado. Y gracioso. Muy gracioso.

Chico

Si todos nuestros gatos son en cierto modo, unos supervivientes, Chico se lleva la palma.

Lo encontré bajo unos palets húmedos tras un día de lluvia cuando era un cachorro. Dio positivo en leucemia, así que tuvimos que buscar un lugar provisional donde dejarlo hasta hacer un segundo análisis. Dos meses después, pudo venir a casa.

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